Las mascarillas son unos tratamientos capilares que se suelen aplicar cada quince días o cada semana, según el caso. La función de este producto es la de hidratar y reparar el cabello.
Obviamente la mascarilla no va a restaurar un cabello excesivamente castigado, pero sí es posible evitar que ocurra si se toma como rutina aplicarsela de vez en cuando. Si el pelo presenta un estado avanzado sería conveniente acudir a la peluquería para realizar un tratamiento por ultrasonido.
Una buena elección es importante
Uno de los detalles más importantes es la elección de la mascarilla. Si el cabello es seco y castigado conviene comprar una que sea de hidratación extrema. En caso de tener el cabello graso en raíces usaremos una especial para este tipo de pelo, o en su defecto para cabellos normales. Si la grasa fuera importante mejor no llegar con el producto en las raíces.
Cómo aplicar la mascarilla
Lo primero que se hace es lavar el cabello con el champú adecuado, se hace dos veces y si es de tratamiento se deja actuar unos cinco minutos en el segundo lavado.
Luego se aplica la mascarilla, tomando con los dedos una pequeña cantidad que iremos aumentando según veamos la suavidad que toma el pelo. Se masajea incluyendo el cuero cabelludo, si no es graso y se peina. En las peluquerías se suele aplicar calor con infrarrojos para que actúe más, pero en casa, al no disponer de estos aparatos se optaría por cubrir la cabeza con un plástico o toalla. Este calor hará que el poro del cabello se abra y penetre mejor el producto.
Por último se aclara bien el cabello para eliminar cualquier resto de mascarilla, si esto no se hace bien puede quedar apelmazado. Luego se procede al peinado habitual, si esto lo hacemos con asiduidad nuestra melena se mantendrá brillante suave e hidratada.
jueves 15 de septiembre de 2011
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